MI FAMILIAR CON DEMENCIA NO SE QUIERE BAÑAR ¿QUÉ HAGO?

 

Una de las consultas más frecuentes que se va a encontrar un profesional que trabaje en el ámbito de las demencias por parte de los familiares que cuidan  a un ser querido que padece deterioro cognitivo leve o algún tipo de demencia, va a ser la siguiente: "Mi familiar no se quiera bañar, es una lucha, ¿Como puedo lograrlo?".

 

A continuación vamos a dar algunas pautas, esperando que os resulten útiles. Como siempre, recordar que cada persona es diferente, y lo que funciona para uno, puedo no funcionar para otro, y que las estrategias aquí mencionadas, siempre deben personalizarse a cada persona.

 

Lo primero de todo es conocer los antecedentes de la persona, esto quiere decir que hay que saber cuántas veces a la semana se duchaba la persona antes de tener la enfermedad. Hay muchas personas mayores que todavía han vivido la costumbre de ducharse una vez a la semana, por lo tanto modificar esta rutina  será costoso, y no recomendable,  puesto que la costumbre viene de antaño.  Es estos casos es mejor hacer un baño, y durante la semana ligeros aseos, y mantener la ropa limpia. 

 

Por otro lado hay que tener en cuenta que el baño es un acto muy íntimo y privado, así que el paciente se puede sentir muy invadido en su intimidad, porque sabe que le vamos a vigilar y ayudar, algo que mina la autoestima de las personas.

En este caso, lo que podemos hacer es tener en cuenta unas medidas e ir probando a  ver qué resultados nos dan:

  1. Si la paciente es una mujer, será mejor que la ayude en el baño otra mujer con la que se sienta a gusto. Si el paciente es un hombre, mejor será que le ayude un hombre. Existe la opción de contratar personal para esta rutina, en caso de no poder llevarla a cabo.
  2. Antes de ir al momento de baño, tener algo de charla agradable con la persona para que se sienta a gusto. También se puede optar por poner música para provocar buen humor, y ya después indicarle que van a tomar un baño o ducha. La música también se puede usar durante el baño si vemos que nos funciona bien. 
  3.  La persona debe sentir privacidad dentro de la situación del baño,  por ello hay que comunicarse delicadamente, asegurarse que nadie más va a estar presente, y de que  la persona entiende la situación que se va a dar. 
  4. Vigilar la temperatura del baño, puede estar muy frío. A veces a nosotros mismos nos puede dar pereza bañarnos porque hace frío, aunque lo hacemos porque somos conscientes de que hay que hacerlo. La cuestión es, que si a nosotros nos puede dar pereza el clima (frío-calor) a  ellos también, por ello hay que intentar que la temperatura sea muy agradable. 
  5. Vigilar la hora en la que su familiar está más dispuesto a hacer cosas y se encuentra más receptivo.  En el caso de las personas con demencia, tenemos que ver qué momento del día es más adecuado para el baño en función de su personalidad. Hay personas que se levantan fatal y la mañana no es un buen momento. 
  6. Tomarse tiempo en la actividad, y no estresar a la persona.  Ir paso a paso sin agobiar, primero que entre en la ducha, que sienta el agua y le guste, que se relaje  y a continuación ya pasamos a la esponja y jabón. Si la persona tiene deterioro cognitivo leve y Alzheimer en fase incipiente, podemos valorar que sea la propia persona quien se lave, nosotros iríamos preguntando si se ha aseado todas las partes, pero con delicadeza, sin agobiar ni hacerle sentir como un niño pequeño. Podemos sugerir para terminar, bañarle nosotros la espalda para darle un masaje
  7. En algunos casos puede ser buena idea que el pelo se lo laven en una peluquería, eso puede acortar el tiempo del baño. 
  8. Durante el baño, procure utilizar jabones sensoriales, de ese modo podemos ir diciéndole, ¡Qué maravilla de jabón! ¡Cómo huele!, ¡Dan ganas de no salir del baño! ¡Cuando termines vas a oler de maravilla!....
  9. Puede usarse una silla especial para el baño con el fin de que la persona se sienta más cómoda, y quizá le  de más seguridad y menos pereza.
  10. Si un día no quiere bañarse y no hay forma, podemos intentar un aseo mínimo con toallitas, y ya volveremos a intentarlo otro día.

Habrá días mejores y peores. Habrá días que se negará, pero otros se logrará. Procure no enfadarse, adaptarse por el bien de ambos, e intentar  hacer del baño un momento agradable para que todo sea más fácil. Somos conscientes de que no es un momento fácil por muchas pautas que se den. 

 

Espero haberos dado algunas pistas, y si quieres dejar tu comentario debajo para ayudar a otros familiares, será bienvenido.

 

Rebeca González

 

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