TERAPIA DE RELAJACION EN EL DOMICILIO

 

Muchas veces me preguntan los cuidadores qué actividades pueden hacer con sus familiares en casa, así que os propongo una actividad muy sencilla, y que puede resultar muy gratificante tanto para el familiar como para el paciente.  Se trata de terapia de relajación en el domicilio, mediante un masaje

 

Esta terapia no farmacológica se puede aplicar a todos los pacientes y  con cualquier grado de deterioro cognitivo (leve, moderado o severo). Todos se beneficiarán de ella. Eso sí, hay que ser observador y ver cómo va respondiendo el paciente al masaje, lo más probable es que le agrade, pero siempre hay excepciones (siempre recordar que cada persona es única).

 

El objetivo de la actividad es la relajación, y será tanto para él/ella, como para vosotros, aunque en un principio no os lo parezca. Necesitamos un espacio cómodo con un sillón o sofá, donde se acomode vuestro familiar. A continuación controlar que no haya ni mucha ni poca luz en la habitación. Pon música relajante, mejor si son sonidos de la naturaleza, e incluso  incienso, o mejor aún, un pebetero con una esencia calmante/relajante. También puede resultar muy agradable que haya  alguna vela en nuestro campo de visión, para poder observar su llama.

 

Una vez que hemos ambientado la habitación, podemos preparar una infusión relajante, una para nosotros y otra para nuestro familiar. Nos la vamos tomamos tranquilamente juntos, charlando o hablando a nuestro familiar, explicándole que le vamos a dar un pequeño masaje.  Cuando hayamos terminado, procedemos a darle dicho  masaje en las manos y brazos por ejemplo, con una crema nutritiva y a ser posible con olor agradable.  Otro día le podemos dar el masaje en el rostro, otro en las piernas, otro en los pies etc... Podemos plantear esta actividad para hacerla un día a la semana. 

 

Es una forma de pasar un rato tranquilo con nuestro ser querido, buscando el relax y ayudándole a focalizar la atención en diferentes partes del cuerpo.

 

Esta actividad se puede hacer en casa, y por supuesto en los Centros de Día y Residencias, formaría parte de un programa de relajación y emocional. 

 

Rebeca González 

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