CÓMO INICIAR UNA VALORACIÓN EN ALZHEIMER Y OTRAS DEMENCIAS

Una demencia conlleva la merma de las funciones cognitivas con tal intensidad  como para generar afectación significativa en las actividades básicas e instrumentales de la persona y cambios emocionales y comportamentales observables. 

 

El diagnóstico de demencia en sí mismo no indica la causa específica que la provoca. Existen diferentes tipos de demencia y su evolución y pronostico dependerá de su etiología. No es lo mismo padecer una demencia tipo Alzheimer que una demencia vascular

 

Cuando se nos presenta un caso de un persona que a priori tiene síntomas y signos compatibles con una demencia, los pasos básicos a seguir  por los profesionales son los siguientes:

 

1- Entrevista, administración de un test básico (screening) y prueba de comportamiento y personalidad. 

2- Evaluación neuropsicológica extensa tras las observaciones del primer paso cuando se ha considerado necesario.  

 

En el primer paso, que es la primera toma de contacto, si la persona consulta por "fallos de memoria" se debe hacer una evaluación de las funciones cognitivas superiores, para ello se suele administrar un test básico de screening y luego clasificar al paciente establecer según una escala el estadío de evolución en el que se encuentra el paciente evaluado (Escala GDS en la enfermedad de Alzheimer y escala CDR en otras demencias).

 

Con la administración de estos exámenes básicos podemos sospechar de un diagnostico, pero éste debe ser confirmado con pruebas complementarias que serían el segundo paso, en las que ser realizaría una evaluación neuropsicológica completa. Esto lo hará un neuropsicólogo, y valorará con detenimiento el funcionamiento cognoscitivo general, la atención, memoria, lenguaje, habilidades visoespaciales y visoconstructivas,  destreza motora y praxias, funciones ejecutivas, pensamiento y abstracción.

 

Las valoraciones completas hoy en día también se pueden realizar con instrumentos informáticos validados como COGNIFIT, que nos ahorran tiempo, miden con precisión y nos dan un reporte del rendimiento del paciente, aportando calidad a las evaluaciones. 

 

Por otro lado también serán necesarias la realización de  pruebas médicas complementarias.

 

Con la evaluación neuropsicológica del paciente lo que se pretende es ver el alcance de las limitaciones y el estado cognitivo y mental del paciente,  es decir, si hay o no deterioro cognitivo y su grado, pero siempre será necesario para un diagnostico más preciso otras pruebas como neuroimágenes, análisis de laboratorio y por supuesto la entrevista inicial al paciente y familiares. 

Rebeca González 

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